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Escrito por Sebastián Sánchez

5 noviembre, 2022

Apolo 10½: Una infancia espacial | Review: un viaje por la nostalgia

Review película de Netflix Apolo 10½

A la cada vez más extensa lista de reconocidos directores que se han decantado por trabajar con Netflix se sumó este año Richard Linklater. El texano regresó a la animación luego de dieciséis años (A Scanner Darkly, 2006), para embarcarse en un viaje nostálgico en el que se entreveran los recuerdos del hombre con la imaginación del niño.

La historia gira en torno a Stan, quien en su versión adulta (Jack Black), narra las vivencias de su versión de diez años (Milo Coy). Stan, quien vive en los suburbios aledaños a las instalaciones de la NASA, es un protagonista con una vivaz imaginación y talento para fabular sobre su cotidianeidad. En un giro propio de sus historias, es repentinamente reclutado para ser parte de una misión secreta que lo convertirá en el primer astronauta en pisar la luna.

Stan en su entrenamiento para convertirse en astronauta en Apolo 10½
Stan (Milo Coy) en su entrenamiento para convertirse en astronauta en Apolo 10 ½

La carrera de Linklater está entrelazada con el tiempo y su manejo. Ya sea como el elemento que moldea la historia y su desarrollo en el caso de Boyhood (2014); o utilizándolo como parte estructural del relato, al situar sus historias en espacios temporales concretos, en los que termina por crear pequeñas cápsulas del tiempo, como sucede en Dazed and Confused (1993) o en Everybody Wants Some (2016). Apolo 10 ½ sigue la estela de los dos ejemplos anteriores, distanciándose de lo que sería una aventura de ciencia ficción, con el fin de recrear la vida a fines de los 60 desde la mirada de un niño.

Una historia personal y universal

Astutamente Linklater utiliza como marco contextual un evento universalmente conocido, el alunizaje en la luna. Aunque, en apariencia, el relato de Stan orbita alrededor de su entrenamiento y subsecuente travesía, su tiempo en la NASA y viaje al espacio son utilizados de señuelo. El verdadero objetivo es volver a capturar y preservar un pedacito de historia. Esta vez, la de él mismo. El director reordena los fragmentos de su pasado, reconstruyendo su infancia con detalle milimétrico, pero sin perder fluidez ni naturalidad.

Captura Apolo 10½
Captura de Apolo 10½

Así, la hibridación entre la autobiografía y la ficción funciona de manera eficaz; en cuanto permite establecer lazos entre la historia personal del protagonista con la de unos espectadores que, aun no habiendo vivido en ese período histórico específico o proviniendo de otras culturas, pueden empatizar y hasta impregnarse de un sentimiento nostálgico por la infancia de Stan. Linklater logra hacer de lo personal algo universal, encontrando el equilibrio entre la fantasía de la imaginación del niño y el afecto en los recuerdos del adulto.

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Apolo 10 ½ se abre paso por el pasado, pero subvirtiendo las expectativas de un público que podría esperar una aventura estructurada de manera clásica, con riesgos y antagonistas definidos. Y, a la vez, volviendo a desafiar a la animación tradicional, en su insistencia con el método basado en torno a la rotoscopia. La película se condice con un director que, a pesar de mirar continuamente hacia atrás, nunca ha dejado de poner a prueba nuevos métodos de innovación.

A continuación, puedes ver el tráiler de Apolo 10½: Una infancia espacial:

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