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Escrito por Te Invito al Cine

20 diciembre, 2016

«¿Por qué él?»: si es chileno, no siempre es bueno

El cine siempre ha intentado innovar, conectarse con el público al que va dirigido, de esta manera convertir aquella novedad en un espacio donde el marketing pueda hacer su trabajo y llevar más gente a las salas para ver una película que por lo general no siempre se puede sostener por sí sola y sin estos elementos nuevos, posiblemente pasaría por nuestras salas sin pena ni gloria. En este caso nos encontramos con la novedad de los ‘subtítulos chilenos’, que aportan al humor no desde la comedia, sino más bien desde la vergüenza de dejar patente por escrito y en pantalla que los chilenos hablamos bastante mal.

Una comedia más

Para evaluar primero la forma de lo que se nos cuenta en ¿Por qué él? (John Hamburg, 2016) nos encontramos con la típica comedia navideña, con situaciones más o menos divertidas, encontrando en James Franco y Bryan Cranston una pareja protagónica de gran peso, que si bien ambos crean personajes que le hemos visto en otras ocasiones, desbordan carisma para que las situaciones vistas no las sintamos rutinarias y podamos entretenernos. Porque en lo que respecta a los demás actores cumplen muy bien en sus papeles donde se pueden más o menos lucir dentro de lo que el guion les permite, en donde quizá Megan Mullaly es la que más se puede lucir gracias a su vis cómica (sobre todo cierta escena donde un vaporizador tiene divertidos efectos). Es cierto que la historia de chica conoce a chico, chico conoce al padre, al padre no le gusta chico y todas las cosas que pasan dan camino a un problema familiar y luego a una reconciliación la hemos visto hasta aburrirnos y nunca generan una sorpresa para el espectador, sabes lo que viene pero estás dispuesto a aceptar el recorrido si te logran sacar una sonrisa. Bueno, esa es la misión de ¿Por qué él? Y si bien por momentos lo logra, no se sostiene durante todo el metraje, lo que al final se termina convirtiendo en una película con altos y bajos que recordarás con gracia pero poco más.

Si es chileno…

Y llegamos a la parte donde el marketing se ha encargado de vendernos la novedad como si del nuevo efecto 3D se tratara. Algo que quizá solo habíamos visto en aquellos videos donde Hitler habla de los  más diversos temas desde su búnker y que reventó las redes sociales hace un tiempo. Y me refiero a los ya mencionados subtítulos chilenos. Si bien, en mi primer párrafo dejo ver la primera impresión, esta no cambia en toda la película; leer los garabatos y las palabras que todos sabemos que pronunciamos mal, escritas en pantalla, restan mucho más de lo que suman al conjunto, sobre todo para aquellos que entienden algo de inglés, saber que quizá los actores dijeron algo que tú sabes que puede tener otra forma de escribirse (y mucho mejor) forzada al “idioma” chileno, molesta un tanto, por lo cual, al final terminas preocupándote más de los subtítulos que de aquello que vemos, lo que en el caso de la comedia norteamericana le afecta bastante, puesto que esta siempre es más de chistes verbales y humor escatológico, por ende las traducciones son parte importante de su propuesta.

Para finalizar, una comedia entretenida sin grandes pretensiones, pero que quizás esto mismo le termina afectando demasiado al conjunto, aunque para ver un fin de semana por la tarde, no afecta en nada y se pasa bien el rato.

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Enzo Destefani

 

 

 

 

 

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