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Escrito por Tania Zambrano Aguilera

13 agosto, 2018

“Lo que de verdad importa”: Un cuento de hadas en torno a la fe

Lo que de verdad importa no es una historia sobre el cáncer, habla sobre el marshmallow, no muestra a los niños llorando por una enfermedad, sino disfrutando al bailar la canción que se ha convertido en su himno de lucha y no le da énfasis en el sentimiento de derrota que se puede sentir durante una situación compleja, sino que retrata la esperanza y la fe que mueve a la gente a seguir dándolo todo un día más.

La película, dirigida por Paco Arango, narra la historia de Alec (Oliver Jackson-Cohen), un ingeniero mecánico que luego de tocar fondo en sus negocios recibe de su tío la oferta de pagar todas sus deudas para que pudiera comenzar desde cero su vida, a cambio de  vivir por un año en un pueblo de Nueva Escocia. Una vez allí decide volver a levantar “El Curandero”, su empresa de arreglo de equipos electrónicos; sin embargo, el anuncio con el pretendía hacer difusión se imprimió mal y todos comenzaron a creer que él podía curar a la gente debido a un mágico don, uno que claramente no poseía o no creía poseer.

Esta cinta responde cien por ciento a su dedicatoria, puesto que está hecha para todos los niños que dan batalla al cáncer, quienes claramente no necesitan ver un drama en pantalla, por lo que esta película les entrega a través de una mágica historia, como las que se narran en los cuento de hadas, una reflexión sobre la amistad, lo hermoso de la vida, lo que existe después de la muerte y por sobretodo en torno a la fe.

Uno de los aspectos principales de esta comedia familiar que demuestra esta intención de destacar lo bueno de la vida y dejar de lado el drama se refleja en los personajes secundarios, dado que Alec  está acompañando en gran parte de la cinta por Cecilia (Camilla Anne Luddington), una chica amable que piensa en todo momento en el bien de la comunidad y de Abigail (Kaitlyn Bernard), una niña que a pesar de su cáncer terminal se muestra siempre positiva y con ganas de disfrutar la vida. Sumado esto, no hay antagonistas visibles, todos están dentro de los personajes, en sus miedos, acciones, en la injusticia y en aquello que no podemos controlar, como una enfermedad, pero siempre se muestra el lado amable del ser humano y también de lo divino.

Además, se presentan varios detalles amables que hacen que el espectador, y especialmente los niños, puedan disfrutar esta película, como los toques de humor, el amor romántico en su máxima perfección, la ternura de los animales y la belleza de los paisajes seleccionados, puesto que aumentaban aún más la sensación de estar viendo un cuento en live-action.

Finalmente, sólo nos queda invitarte a ver esta película en familia, mirarla con los ojos de un niño y pensar que tu entrada va directo a colaborar con Fundación Nuestros Hijos y Fundación Casa Sagrada Familia, ya que Lo que de verdad importa es cien por ciento benéfica, así que mientras disfrutas de un buen momento en torno al séptimo arte ayudas a los niños en su lucha contra el cáncer.

 

 


Por Tania Zambrano Aguilera

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