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Escrito por Te Invito al Cine

29 diciembre, 2017

Jumanji: Jugando con los sentimientos

Corría el año 1995 y una película que no había llamado mucho la atención de la crítica, sí logró cautivar a buena parte de los espectadores y poco a poco (sobre todo con el boca a boca que era muy importante para la época), una película llena de ingenio y de la magia del cine que tanto amamos (además de unos efectos especiales muy llamativos para la época) quedó a fuego en la memoria colectiva; logrando además, encumbrar más aún el nombre del gran Robin Williams al olimpo de Hollywood como una de las estrellas más atípicas y queridas, y dispuesta a todo por entregarse a la obra. De esta manera Jumanji (Joe Johnston, 1995), se convirtió con el paso de los años en un clásico atemporal que a día de hoy se recuerda con cariño.

Cuando lo bueno se olvida

El juego de mesa Jumanji dice convertirse en un catridge de video juego para una consola de 1996 (uno de los baches del guion, ya que se convierte porque sí). De momento uno se ilusiona con el giro que buscan donde ahora los jugadores se trasladan al mundo de Jumanji y no al revés (como pasaba en la película de 1995). La ilusión ahí termina ya que en la búsqueda de quizá desmarcarse un poco de la original y buscar ideas nuevas, terminando perdiendo ciertos elementos de esencia que hacían mágica la primera parte, como esas criaturas de pesadilla como las arañas gigantes o el mega aluvión. La producción convirtió a Jumanji en una isla más con una que otra sorpresa en sus animales, pero para la tecnología y tiempo e idea de video juego que se podría haber ocupado, creo que se resuelve por lo más básico y se olvidan de ese encanto que se podría haber aprovechado mucho mejor.

Pero…

No hay que desmerecer que tiene puntos interesantes y que quizás a los que viven un poco más en el mundo de los videojuegos puede agradecer, como la aparición de “personajes no jugables” que te repiten una y otra vez lo mismo o la mención al clip cinematográfico del juego que te explica algunos detalles, entre otras cosas, pero cosas que al final terminan siendo un detalle divertido sin lograr sacarle mayor provecho. Puede que a alguno le traiga recuerdos del anime Hunter x Hunter donde ya se usó este recurso, pero mejor aprovechado.

Carisma

Otro punto a favor que logra que Jumanji caiga de pie, es la elección de su casting; unos Dwayne Johnon, Kevin Hart, Karen Gillian y Jack Black en estado de gracia que aportan todo su encanto para dar lo mejor de sí y permitirte pasar un muy buen rato. Claramente unos destacan sobre el resto pero se le saca provecho a sus personajes y lo que uno también como espectador sabe sobre ellos.

Finalmente, esos pequeños detalles entre versión del juego y sus personajes son los que logran que sus casi 120 minutos de duración sean entretenidos para pasar un buen rato en la sala de cine. Seremos honestos, no saldrás tirando cohetes, y al final tienes la sensación de que si no se hubiera llamado Jumanji nada habría pasado, porque la conexión con la original es muy vaga. Y aquí un descargo que no puedo dejar pasar, teniendo de todo para homenajear el recuerdo dejado por el personaje de Robin Williams, creo que lo escogido, si bien tiene cierta gracia, pasa sin pena ni gloria y se lamenta. Fin del descargo.

No es lo mejor para cerrar el año, pero tampoco es para aparecer en las listas de lo peor del año. De igual forma es posible que salga del cine con la sensación de que se perdió una buena oportunidad para haberle sacado más provecho pero se sostiene de buena forma, se puede ver y es entretenida; lo que a día de hoy es lo mínimo que se le puede pedir a una película de sus características. Buen fin de año para todos.

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Por Enzo Destefani

 

 

 


 

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