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Escrito por Te Invito al Cine

18 enero, 2017

Hasta El Último Hombre: El heredero de Forrest Gump

En primer lugar, no estoy tratando al protagonista con ninguna deficiencia, en ningún caso, ya que la inocencia de Forrest Gump fue la que nos cautivó, más allá de que no tuviese todas sus ideas en orden o tuviese problemas para sociabilizar de manera normal. Y es la primera cualidad, la inocencia e ingenuidad, la que inunda a nuestro protagonista en “Hasta el último hombre” que abordaremos a continuación, la más reciente película del mismísimo Mel Gibson tras su éxito con Corazón Valiente y La Pasión de Cristo – Le diré éxito a esta última, ya que se armó muchísima discusión alrededor de ella, pero no se desestima su total potencial- y además, está basada en un hecho real.

Durante el año 1945, Desmond Doss (Andrew Garfield) es un chico de campo, ingenuo, que luego de enamorarse y enrolarse en el ejército por las causas justas, se convierte en objeto de burla debido a su no trato con las armas y la paz que lleva por código de vida. Sus superiores y compañeros encontrarán gran valor en su postura y su enseñanza durante la terrible segunda gran guerra.

Iré directo al grano, señalando que definitivamente es el mejor trabajo en el que Gibson se ha visto involucrado desde Corazón Valiente, logra captar increíblemente el heroísmo que requiere una persona para preferir sacrificar unas cosas que sus creencias frente a cosas tan fuertes o avasalladoras como la guerra, transformando esta película en todo un producto inspirativo para todos.

Andrew Garfield es realmente impecable en su papel, absolutamente original en una interpretación que solo los más grandes han podido hacer, de personajes que llevan su inocencia por banderín de guerra ante todo. Es conmovedor y es increíble cómo hace que cada personaje en lo que uno lo vio crecer en el pasado, se borre de la mente del espectador, logrando esta semblanza directa con el personaje original.

Hay tantos actores en personajes secundarios que no parecen secundarios, uno al estar en los zapatos de Garfield, o más bien, su personaje Doss, va conociendo cada uno en poca medida de tiempo y se encariña con ellos, sean realmente pesados con él o los absolutamente más adorables. No alcanza uno a mencionarlos todos y dar una buena parte de cada quien, pero te puedo asegurar que cada personaje vale increíblemente la pena. Debo mencionar que Hugo Weaving es increíblemente desgarrador con su interpretación, se nota cada emoción que quiere transmitir, incluso hay una escena donde la culpa marca su paso, pero uno no sabe exactamente por qué, pero se siente, en su rostro y sus gestos. Muy dramático.

Hay una gran excepción a la perfección dentro de la película, pero cabe a interpretación de cada quien, y es el tono de la misma, pues no se siente como una película dramática en general, más como una con una gran lección y aprendizaje con un tono dulce a ratos agrio, hasta que la guerra inicia y uno realmente allí siente la diferencia, el cambio, que lo golpea a uno fuertemente. Es una especie de desentono absoluto con todo lo que uno había visto en la película hasta el momento, que marca un gran antes y después, pero es esa diferencia la que hace que el marco dramático y la enseñanza surtan el real efecto.

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Por Rodrigo Carrasco

 

 


 

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