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Escrito por Te Invito Al Cine

30 marzo, 2017

“El Cordero”: Crímenes sin culpa

Tras un exitoso paso por festivales de cine alrededor del mundo en los últimos años, llega a los cines del país “El Cordero“, dirigida por Juan Francisco Olea y escrita por Nicolás Wellmann. La película cuenta la historia de Domingo un hombre católico de vida común y corriente que, tras cometer un asesinato de manera accidental y no sentir culpa alguna de esto, comienza su búsqueda para volver a ser una persona normal.

Daniel Muñoz vuelve a la pantalla grande tras su protagónico en Allende en su laberinto con el papel principal de esta película, interpretando a Domingo, padre de una familia que no está muy lejos de una realidad que aún existe en nuestro país: familia pequeña, conservadora y clase media, devota a su fe y a la iglesia, quienes buscan hacer el bien por la comunidad y recibir penitencia en caso de realizar un acto que no consideren correcto, que aún se reúne con los parientes los fines de semana y cuyo padre es parte de una pequeña empresa familiar.

Domingo, tras cometer el asesinato de la secretaria de donde trabaja en un malentendido, comienza a extrañarse consigo mismo porque no sentía culpa de lo que había hecho. Luego de  las confesiones hechas con el cura de su comunidad, interpretado por Roberto Farías, y tras una serie de penitencias que éste le da, se da cuenta de que solo siente arrepentimiento, pero nada más allá de eso. Las conversaciones con un convicto de la cárcel, interpretado por Gregory Cohen, a quien busca influenciar con la palabra de Dios, lo llevaron a querer probar hasta qué punto podría llegar sin sentir culpa realizando una seguidilla de crímenes.

La sensación con la que te deja esta película es que es muy corta; con aproximadamente una hora y media de duración, se logra contar la historia de la manera justa y necesaria y, al no agregarle escenas innecesarias o “de relleno”, hicieron que todo fluyera de principio a fin, logrando este efecto con el tiempo. Si tuviera que describir los acontecimientos que se van desarrollando, lo haría con la palabra tragicómico.

No existe escena en la que se haya buscado plasmar un acto entretenido; la seriedad de los personajes en todo momento, a pesar que los diálogos -muy originales y novedosos- salieran a veces del contexto, mezclado con las situaciones por las que tiene que pasar el protagonistas, lograron en muchas oportunidades sacarle risas a los espectadores. Si bien todo por lo que tiene que pasar Domingo es trágico, intenso y un poco atormentador, el contexto en el que se instaló te hace verlo todo de una manera más liviana.

El defecto en el que más se destacan las películas chilenas (dejando de lado el prejuicio que se tiene de que son todas malas), es que el sonido es pésimo. Este es un claro ejemplo en donde puedo destacar la edición de sonido de la película, ya que pese a que escasea de banda sonora y música objetiva, se aprecian silencios, al menos uno entre cada diálogo, en donde no es escuchado ese molesto tsssss que a algunos logra descolocarnos.

Invito a todos a ver El Cordero, más que por el hecho de que es necesario seguir apoyando el cine nacional, es porque el apoyo debe ser a este nuevo y talentoso director y a todo su equipo, para que así más películas como estas sigan triunfando no solo en el extranjero, sino que también en nuestro país.

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Por Pamela Ramírez

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