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Escrito por Tania Zambrano Aguilera

28 junio, 2020

Matías Bize a diez años de “La vida de los peces”: “la película nos invita a replantearnos nuestra vida”

Ha pasado ya una década desde que aquella película cargada de sentimientos y nostalgia, llamada La vida de los peces, vio la luz. En una conversación honesta y relajada, Matías Bize, director de la cinta, nos cuenta sus recuerdos de este rodaje y reflexiona acerca del mensaje de la misma.

La vida de los peces, película de Matías Bize

La película inicia y Andrés ya se va, pero la verdad es que recién está volviendo. Él está destinado a enfrentar en una noche aquello que por años dejó atrás, sobre todo aquel amor que creyó en el olvido; una cinta que comienza con un simple reencuentro consagró hace diez años la carrera del cineasta nacional Matías Bize.

Un viaje al origen de La vida de los peces

Muchos recuerdan La vida de los peces por ser la película chilena ganadora de un premio Goya; mientras que otros quedaron marcados de por vida por la emoción que les provocó su relato. Sin importar el porqué, está claro que esta producción nacional merece ser recordada durante el mes de su aniversario y qué mejor si viene de la mano de una conversación en profundidad sobre su realización.

La vida de los peces cumple 10 años desde su estreno, ¿cuáles son los mayores recuerdos que te dejó esta obra?

Muchos recuerdos y muy buenos. Todo fue lindo de La vida de los peces, desde el principio. Un rodaje súper íntimo, súper bonito, súper emocionante, todo el equipo sentía la energía que pasaba en la escena mientras rodábamos, o sea, lo que estaban sintiendo los actores también lo sentíamos en el equipo. Ese es mi mayor recuerdo.

Después vino todo lo del Premio Goya, lo cual fue como un agradecimiento a toda la gente que confió en mí y en la película. En síntesis, tengo muchos recuerdos del rodaje, de los estrenos y tengo muchos recuerdos también de la gente que se me acercaba al final de la función a decirme que la película lo había emocionado o conmovido. Entonces han pasado cosas muy lindas, como esta, que se recuerden diez años desde el estreno.

Volviendo al inicio de todo, ¿cómo nació esta historia?

La vida de las peces nació por varias cosas, por un lado mi guionista, Julio Rojas, tenía esta idea de una persona que se va de una fiesta y todo lo que le ocurre desde que dice “me voy” hasta que realmente logra salir de la casa; lo cual es una cosa muy chilena, eso de demorarse en irse. Por otro lado, yo estaba terminando una relación de pareja y tenía esta pregunta de qué pasaría si nos encontramos diez años después.

Esas dos cosas se mezclaron y así surgió esta película, la cual nos tomó harto tiempo, ya que es una película súper desafiante, súper profunda desde el guion, pero fue un proceso muy lindo, en el que fuimos construyendo esta historia, sacando lo que sobraba. Todo para que finalmente exista este personaje, quien va teniendo estos encuentros y sobre todo esta segunda oportunidad con el amor de su vida. 

Rodaje de La vida de los peces, película de Matías Bize

¿Cómo fue trabajar con Blanca Lewin y Santiago Cabrera? ¿Te gustaría volver a trabajar con ellos en un nuevo proyecto?

El trabajo con Blanca y Santiago fue increíble, yo había tenido la suerte de trabajar con Blanca en dos cortometrajes que había hecho en la Escuela de Cine y, además, ya había hecho Sábado y En la cama, o sea, era la tercera vez que hacíamos un largometraje juntos y la película fue escrita pensando en ella como personaje femenino. En el caso de Santiago, yo necesitaba un tremendo actor que lograra echarse la película al hombro, que lograra con sutileza, con emoción y con la mirada transmitir todo lo que yo quería que contara el personaje. Fue un placer trabajar con ellos, porque ambos son muy trabajadores.

Sumado a eso, tuvimos mucho tiempo para ensayar, ya que toda la preproducción de la película se hizo en la locación, entonces pudimos plasmar y descubrir juntos en los ensayos estas sutilezas y estos matices que tenían que tener los personajes. Obviamente, me encantaría trabajar con Santiago y con Blanca, de todas maneras, siempre los tengo en mente en mis nuevos proyectos.

La emoción de un reencuentro a través de la pantalla

Dentro de los aspectos más recordados de la película de Matías Bize encontramos su dirección de arte y fotografía, la cual concuerda al cien por ciento con la idea central de su guion. Un trabajo ambicioso, pero muy bien realizado, puesto que por momentos las escenas de este filme chileno se vuelven hipnotizantes.

¿Qué los llevó a trabajar en La vida de los peces con planos cerrados enmarcados por diversos elementos?

La vida de los peces

Dentro del lugar había un acuario y la idea era que la casa en sí también fuera una metáfora de este acuario, un espacio donde circulan estos peces y personajes. En este sentido siempre hay elementos dentro de un acuario, hay una plantita, una cosita que está antes, más cerca o después del pez y lo que queríamos era filmarla de esa manera. Tuvimos la suerte de trabajar con Bárbara Álvarez que es una tremenda directora de fotografía uruguaya, quien hizo un trabajo hermoso, el cual tuvo bastantes pruebas, entonces ahí fuimos descubriendo esta visualidad que era particular y súper importante para La vida de los peces.

Respecto a los planos cerrados, lo más importante sucedía en la mirada, en los ojos, por eso todos los planos son cerrados, ya que a pesar que es una fiesta, que hay gente bailando, gente atrás, a mi lo que me importaba era ver su mirada, la mirada de Blanca, de Santiago, de Antonia, de Luz, de todos los personajes; entonces yo quería estar siempre muy encima de ellos, porque la película pasaba dentro de ellos, yo quería que la gente se sintiera dentro de los ojos de los personajes, viviéndolo como si fueron ellos.

Pero también está la música…

La música cumple con eso mismo, la música de Diego Fontecilla que es una incidental, preciosa, es una melodía que sucede dentro de la cabeza de los personajes, no es la música de la fiesta, sino que es la música que están sintiendo ellos. Si bien la cámara está muy cerca de los personajes, muy cerca de los rostros, el sonido y la música también, pues es un sonido muy subjetivo sobre lo que están sintiendo y viviendo ellos.

Una cosecha positiva

Sin duda muchos recuerdan esta cinta por ser la ganadora de un Goya, ¿nos puedes contar cómo fue esa experiencia?

Fue una experiencia súper bonita porque era la segunda vez que estaba nominado, habíamos estado nominados con En la cama un par de años antes, entonces fue muy lindo solo el hecho de estar nominados y sentir todo el cariño que había en España hacia La vida de los peces. Además, hay un momento súper emocionantes que es cuando anuncian el premio, subes al escenario y tienes este recuerdo de toda la gente que confió o trabajó de más por La vida de los peces, entonces yo lo tomé como una manera de agradecerle al equipo y a la gente que había confiado.

Por otro lado, es super emocionante, porque son de esos premios que quedan y afectan positivamente las carreras. La carrera de La vida de los peces creció luego de eso y yo también como director luego del Goya. Eso me dio la oportunidad de hacer La memoria del agua en coproducción con España, con Elena Anaya, entonces fue muy bonito todo lo que trajo el Goya.

Santiago Cabrera

¿Qué crees que es lo que más recuerda la gente de tu cinta?

Mucha gente me habla del final de la película, hay cosas muy lindas que me han dicho como: “Es el mejor final que he visto”, “es el final más emocionante”; eso es muy lindo, creo que el mayor recuerdo es esa emoción. Además, creo que después de ver la película queda la reacción de repasar, la de pensar en nuestras propias vidas, sobre en qué estamos nosotros, en qué están nuestras propias relaciones. Entonces creo que es una película que permanece, que no es solamente una hora y media de disfrutar, de emocionarse, de llorar, sino que es una película que trasciende, y por lo mismo estamos diez años después de su estreno volviendo a hablar de La vida de los peces. 

Finalmente, ¿cuál sería la mayor reflexión a la que nos invita La vida de los peces?

Muchas veces me preguntan cuál es tu mensaje y yo creo que es justo esto, es una reflexión sobre qué pasa con nuestras vidas, qué pasaría si tuvieras una segunda oportunidad, o si estamos amando cómo debiéramos estar amando. Entonces, más allá de una sola reflexión, la película nos invita a replantearnos nuestras vidas y nuestras relaciones, ya sea de amor, familiares o de cualquier tipo. En ese sentido, la película llega de distinta manera a cada espectador y eso me parece súper interesante, que la película te invite a reflexionar sobre tu propia vida.  


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