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Escrito por Tania Zambrano Aguilera

20 julio, 2020

Alejandra Carmona, directora de Zurita, Verás No Ver: “Tomar consciencia de la muerte nos vuelve más humanos”

Zurita documental

Alejandra Carmona Cannobbio, directora de cine, conversó en profundidad sobre su último documental Zurita, verás no ver, en el contexto de su estreno en la plataforma de streaming nacional Ondamedia.

En septiembre del año pasado salió a la luz Zurita, verás no ver, película documental que explora las acciones poéticas que ha realizado Raúl Zurita a lo largo de su vida e invita a los espectadores a reflexionar en torno a la la vida y la muerte; por medio de una propuesta visual tan hermosa y llena de sentido que hace justicia a la obra de su protagonista.

Hoy, Alejandra Carmona está confinada en casa producto de la propagación COVID-19 en nuestro país, pasando sus días entre la docencia, sus proyectos futuros y la búsqueda de sentido a lo que nos está ocurriendo a través de los textos vedas y la poesía. Y mientras por momentos siente que “este mundo se nos fue a las pailas” o que estamos experimentando aquel apocalipsis del que tanto nos burlamos, su última obra documental —que habla sobre aquella fragilidad humana de una forma poética e íntima— se posiciona con todo en la plataforma chilena, Ondamedia.

Zurita verás no ver película documental de Alejandra Carmona

El poeta ateo

Cuéntanos un poco de ti, ¿cómo tu carrera te llevó al cine documental y, específicamente, a Zurita, verás no ver?

Yo estudié cine en la Academia de Cine de Berlín en los años 90 y siempre tuve una aproximación bastante directa, o una afinidad muy grande, por la poesía, de hecho siempre me gustó desde chica: soy una lectora de poesía. Conocí a Zurita cuando tenía como 17 años en una lectura que realizó en el Campus Oriente de la Universidad Católica y quedé impactada por su manera de leer la poesía, muy impactada. Entonces yo creo que desde ahí comenzó un acercamiento y bueno, siempre ha habido esa búsqueda poética también en todos mis trabajos.

Respecto a hacer un documental sobre Zurita, surgió cuando yo estaba investigando para otra película de no ficción que tenía planeada realizar, que era un documental sobre la muerte y qué es lo que hay más allá de la muerte. Entonces para eso investigué y me junté con mucha gente de distintas corrientes: me junté con cristianos, budistas, judíos, ateos, científicos, artistas, pintores, escultores, “de todo un poco”. Y allí me encontré con Zurita, me lo presentaron como “el poeta ateo” y me pareció fascinante, o sea, todo lo que hablamos ahí sobre la muerte, su cercanía hacia el tema y su visión me pareció feroz.

Y decidí al final quedarme con él y trabajar sobre un único personaje, si bien todos los demás eran súper interesantes también, decidí enfocar el trabajo a una sola persona, porque él abordaba el tema de la muerte desde la memoria y desde el atropello de los derechos humanos. Desde ahí tenemos una sintonía bien grande con Zurita, ya que en mi propia biografía hay pasajes bien duros respecto a estas temáticas. En concreto, mataron a mi papá, el periodista Augusto Carmona en el 77… Él era “mirista” (MIR) y como periodista llegó a ser jefe de prensa del Canal 9 y editor de Punto final. Con Zurita logramos conectar en torno a aquel dolor frente a la injusticia y al atropello a los derechos humanos, y a partir de ahí iniciamos juntos el viaje, que fue realizar esta película.

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¿Cómo fue tu acercamiento al mundo de Zurita? ¿Es un personaje difícil de capturar?

Sí, sí, él es difícil de capturar en el sentido de que está siempre bien metido en su mundo, a veces está bien ensimismado, bueno, como buen poeta. Entonces cuesta un poco comunicar algunas cosas, pero en términos generales yo diría que él no es un personaje difícil, él fue tremendamente generoso ya que siempre estuvo dispuesto a hacer lo que yo le pidiera y nunca cuestionó nada, nunca dijo “no”, “esto no”, “esto no me parece”, “esto no me gusta”, “no quiero”; nada de eso. Y yo lo llevé a extremos, o sea, lo llevé a los acantilados, lo llevé a la mitad del desierto, lo puse en la tierra del desierto (risas) y él cien por ciento dispuesto, nunca regañó, fue muy entregado, muy generoso.

Así es que en ese sentido yo creo que él debe haber estado muy comprometido también con el proyecto; me imagino que si tal vez una cosa no le gusta tanto, podría tener más barreras. Pero el trabajo con él fue, primero que nada, de generar mucha confianza entre nosotros, de ir conociéndonos y también yo le entregué el guion, o sea, le marqué más o menos cuál iba a ser nuestra ruta de viaje, entonces él de cierta forma lograba imaginar un poco lo que estaba haciendo y hacia dónde íbamos.

Verás un mar de piedras

¿Cuál es la relación entre la poesía de Raúl Zurita y las locaciones del documental?

Me inspiré mucho en la poesía de Zurita para elegir los lugares donde iba a filmar. En la poesía de Zurita están los paisajes chilenos, están los montes, está el desierto, está el mar, está el cielo; son motivos súper recurrentes, entonces por eso elegí esas locaciones y no otras. Ahora, igual hubo una selección, porque en la poesía de Zurita están los pastos también y los verdes valles, pero no abordé esa dimensión, sino que preferí quedarme en una tonalidad que fueran esos ocres del desierto, la tierra y jugar entre los ocres y el azul del mar y el azul del cielo. O sea, ahí me decidí por esa paleta de colores en cuanto a las locaciones y así fui construyendo el universo pictórico que aparece en la película.

Entonces claro, tiene mucha relación con la poesía de Zurita la elección de las locaciones, porque me inspiré en la poesía de Zurita. Y particularmente, en el norte, porque en el norte está Pisagua, que es el lugar donde llevaban a los detenidos del carguero Maipo, donde estuvo él en Valparaíso. Entonces hay ahí una relación que se establece entre Valparaíso y Pisagua, que era un posible destino “ad mortum” y que, afortunadamente, no se cumplió y pudo ir y visitar vivo ese lugar. Entonces, claro, desde allí casi todo se traslada al norte.

Verás no ver y llorarás

El concepto de la muerte y la fragilidad humana es muy protagonista durante el documental, ¿qué es lo que más te hizo sentido acerca de las reflexiones de Zurita y cómo sientes tú que esto se relaciona con nuestro contexto actual?

Bueno, muchísimo. Es increíble, el documental lo lanzamos en un periodo súper especial: a los 15 días de estar en pleno estreno comercial vino el estallido social; tuvimos que interrumpir las funciones y retomar después en enero/febrero. Y cerramos esa etapa de la proyección y empezó la pandemia, prácticamente en marzo/abril, entonces ha sido bien curioso cómo ha ido adquiriendo distintas interpretaciones y distintos significados según el momento histórico en que lo he mostrado. O sea, cuando me tocó mostrarlo después del estallido social y conversar con el público noté que la gente se fijó mucho en la violencia, en la violencia que no estaba solo en Chile, sino que también era una violencia global, por ejemplo, respecto a las secuencias que mostrábamos en la India, la gente que muere en el Mediterráneo; entonces ahí hubo esa reflexión muy fuerte, hacia nuestro mundo.

Y ahora, que lo hemos mostrado un par de veces también, durante la pandemia, las conversaciones que han surgido allí han sido como “qué increíble este documental que habla de la muerte y nosotros ahora estamos enfrentados de manera tan directa con la muerte”.

Antes del estallido, mucha gente me preguntaba “por qué hablar de la muerte” y yo les decía “bueno, porque es una posibilidad que está siempre ahí, está muy cerca” y la gente, de alguna manera, se resistía a la idea. Entonces ahora es como “qué increíble que tocaste este tema, que lo tenemos todos ahora en frente”. Está esa necesidad, tal vez porque yo crecí con la muerte al lado, yo crecí con el Golpe Militar encima, crecí con el asesinato de mi papá, y no solo el de él, sino que de mucha gente: amigos de mis padres, conocidos; entonces la tuve siempre al lado. Y me parecía que el resto de la gente no la tenía tan consciente.

Y no es por un ánimo masoquista o sádico que quiero que la gente tome consciencia de la muerte, sino que creo que tomar consciencia de la muerte nos vuelve más humanos, tomar conciencia de nuestra fragilidad y que no somos eternos, nos vuelve mejores personas, porque nos hace cuestionarnos nuestro rol en nuestro presente. Entonces, creo que la reflexión en torno a la muerte es algo necesario para construir una humanidad mejor, menos violenta, menos ensimismada, menos egoísta, menos egocéntrica. Son esas discusiones las que a mí me interesa despertar.

Zurita documental chileno de Alejandra Carmona

En términos generales, ¿qué fue lo que más disfrutaste de esta obra?

Lo que más disfruté fue la visualidad que construí, eso lo disfruté yo, en lo personal. Ir al desierto, ir al mar, grabar con los drones, hacer esos planos gigantes, lo disfruté muchísimo. Lo pasé muy bien, quedaba muy contenta cuando hacía esas tomas. Tenía grandes momentos de felicidad (risas).

¿Cambió la imagen que tenías de Raúl Zurita una vez terminada la película?

Creo que un poco, en el sentido que me di cuenta de su enorme generosidad. Porque terminamos la película y ahí seguí editando y mientras veía el material decía “¡guau! Todos los lugares donde fuimos”, hay unos materiales del sur que no están incluidos en la película, en Tirúa y alrededores, y justamente no lo incluí porque opté por los ocres, por dejarlo todo más en el norte y no meterme en el verde. 

Entonces mientras veía los materiales pensaba “¡guau! Todos los lugares que visitamos” y él nunca negó, siempre estuvo ahí, tan entregado, y así lo fui queriendo aún más, mientras editaba. También por esa humildad, siendo él una persona que incluso está postulado al Nobel de poesía, pero él es así, súper “piola”, por decirlo de alguna manera, nunca exige nada. En el norte estuvimos en unos lugares bien precarios también alojando y él nunca tuvo problemas con nada. Entonces eso lo encontré increíble.

Zurita, verás no ver llega a Ondamedia, ¿qué significa para ti estrenar tu obra en un servicio streaming?

Me parece fantástico, son las nuevas tecnologías, los nuevos medios, es lo que mucha gente consume, sobre todo ahora que estamos en confinamiento. Es la manera de ver cine, me parece fantástico que esté disponible para todos aquí en Chile y que la gente a lo largo de todo el territorio pueda verlo. Porque claro, cuando uno estrena en cines es una situación puntual y es un día, dos o tres y si no alcanzaste a llegar a la función te la perdiste, entonces ahora uno tiene la posibilidad de verla durante meses, a la hora que quieras y en tu casa.

Ondamedia es fantástico porque nos permite a todos ver mucho cine chileno que, justamente, uno quiso ver y no alcanzó por el taco, por la pega, etc.

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Una mirada al futuro

¿Hay algún proyecto nuevo del cual nos puedas contar?

Sí, estoy desarrollando un proyecto sobre el Wallmapu, del mundo mapuche. Se llama Piedra transparente, un título transitorio, pero estoy buscando cómo el lenguaje mapuche, el mapudungun, es una manera de expresar la naturaleza y la relación que tiene el pueblo mapuche con la misma. Entonces ahí, a través de algunos poetas, voy a explorar esos lenguajes, esa manera particular que ellos tienen también de relacionarse con la naturaleza y con la espiritualidad a través de la palabra.

Ya he detectado varios personajes y estamos en contacto. Y bueno, estoy aún en la fase de investigación, así que no es mucho lo que podría decir en términos de la historia, pero sí que estoy avanzando y que tengo los lazos con varios amigos y amigas mapuches. Me gané un fondo para investigar y, si es posible, voy a postular este año a un fondo de producción, pero no sabemos si se van a abrir o no, está un poco incierto todo y tampoco sé si voy a alcanzar, porque igual cuesta en esta época trabajar, la mente está tomada. Entonces es difícil. Pero, el próximo proyecto será un documental sobre el pueblo mapuche.

Por Tania Zambrano y Edison V. López

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