«Un don excepcional»: Emoción entre números

Chris Evans lleva un tiempo anunciando que abandonará el escudo del Capitán América en pos de poder ser parte de otros proyectos. Ya es sabido la enorme cantidad de tiempo, por preparación y filmación, que significa participar de un engranaje tan armado como lo es Marvel en estos días, así que no es de extrañar su decisión. Ya comenzó participando de otros papeles en los cuales ha arriesgado como director (Before We Go, 2014) y en esta oportunidad se pone al frente del cartel de una película que puede ser algo pequeña en su producción, sobre todo en estos tiempos donde todo lo que llega pareciera ser un blockbuster, pero bastante honesta en ejecución; que a pesar de no ser una historia completamente original (¿existe algo realmente original estos días?) es una historia bien llevada con la cual te puedes conectar y pasar un buen rato.

Menos es más

Cuando un director con las capacidades necesarias para saber manejar el contenido que tiene en sus manos se nota, en este caso el director de la entretenida 500 días con ella (Marc Webb, 2009) se desenvuelve como pez en el agua ante esta historia mínima de una niña de 7 años y que es superdotada en el área matemática y que vive bajo el amparo de un tío que la quiere y cuida luego de que la madre de la pequeña se suicidara. Todo presentado de una forma muy tranquila y sin mayores aspavientos hasta que llega la abuela materna, dedicada a exprimir al máximo las capacidades de la muchacha mientras que su tío solo le quiere entregar una vida normal para alguien de su edad. Una historia que a pesar de que puedes entender el camino que tomará, siempre se las arregla para guardarse alguna sorpresa que te permita disfrutar el recorrido aunque lo hemos visto mil veces. Un convencionalismo no llega a molestar gracias a un reparto que se encuentra cómodo en sus personajes y sobre todo la pequeña McKenna Grace que destaca por sobre el resto gracias a un papel que podría haber quedado perfectamente como una niña engreída hacia el espectador, pero Grace se encarga de que la terminemos queriendo y sufriendo acorde a las situaciones que van viviendo sobrina y tío para llegar a esa tranquilidad tan anhelada.

Para cerrar

Sinceramente, esta película que exuda buena onda por donde quiera que se mire –más allá de la relación que se da en torno a la pelea por la tuición de la niña-, no tiene mayores ambiciones y no las necesita, de vez en cuando hace bien mirar un cine más al corazón –que no “mamonas”- que te revuelva un poco los sentimientos y nos recuerde nuestro lugar. Un cine honesto que con más que una espectacularidad en la imagen pueda llegar con un mensaje directo pero bien llevado donde todos los aspectos del film, desde el actoral hasta el técnico, sean en función de hacernos disfrutar lo que tenemos en pantalla y cuando eso resulta, se agradece.

Solo agregar que igualmente es de esos filmes que no les funcionará a todos, porque si quieren ver al Capitán América en acción, solo se encontrarán con esa versión de Evans que quiere marcar presencia y que es algo más que el héroe americano por excelencia, y se acerca, vaya que se acerca.

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Por Enzo Destefani

 

 

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