“Todos los hombres del presidente”: Nixon vs el periodismo

Cuando Hollywood era más atingente y punzante, además de arriesgado en sus temáticas, nos podemos encontrar con películas como Todos los hombres del presidente (Alan J. Pakula, 1976). Desde los créditos iniciales nos damos cuenta del enorme talento que existe atrás de las cámaras, desde el director hasta la fotografía a cargo del gran Gordon Willis (El padrino y Manhattan). Una película que sin tapujos desenreda todo los sucedido en el bullado caso del Watergate, que logró que el reelecto presidente Richard Nixon renunciara al cargo del “hombre más poderoso del mundo”.

A los hechos

Carl Bernstein y Bob Woodward, son dos periodistas del Washington Post, quienes comienzan a investigar un caso de infiltración en las oficinas del partido demócrata, los principales contendores en la reelección de Rachar Nixon para presidente de los Estados Unidos. Con el paso de la investigación, se comienzan a percatar que la trama es mucho más compleja y lo que descubren es un caso con aristas que le puede salpicar al propio Nixon en cuanto a un supuesto caso de espionaje ilegal.

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Actualmente es muy extraño ver este tipo de películas en el cine mainstream, quizás el cine independiente se puede acercar a la idea de escudriñar en la historia real y no dejar títere con cabeza, pero en esos años -quizás una de las mejores épocas del cine de autor en Hollywood- se jugaba al todo vale y se respondió con creces. Y mucha de esta responsabilidad tienen los autores en quienes las grandes compañías confiaban. Alan J. Pakula arrastraba una gran carrera como productor en películas como “Matar a un Ruiseñor “(Robert Mulligan, 1962) y tomó gran fuerza cuando pasa a la dirección, destacando con “Klute” (Alan J. Pakula, 1971) que le valió un Oscar a su actriz principal, Jane Fonda. Una vez que se uniera a Robert Redford para tomar el mando de la cinta que analizamos hoy, sobre un suceso que aún no se apagaba de la opinión pública, nos encontramos con un thriller político emocionante, donde vamos descubriendo todo el enredo que existe tras una operación mal ejecutada y con repercusiones que aún hoy se recuerdan. Pero nada de esto serviría si no lo acompaña una banda sonora a la altura de lo que vemos en la pantalla, realzando cada momento de suspenso e intriga que nos mantiene atados a nuestros asientos en sus más de dos horas de duración. Los protagonistas encarnados por unos magistrales Robert Redford y Dustin Hoffman, quienes en cada instante nos transmiten sus miedos y dudas respecto a como avanza la investigación. Finalmente, destacar el trabajo de cámaras detrás de Willis, quien nos sumerge en todo momento en la acción, sobretodo lo sucedido dentro de las oficinas del Washington Post, con vertiginosos travelling y planos que aguantan cada momento de acción de los protagonistas.

Lo que le falta al Hollywood de hoy

Un clásico como los de antes, con momentos sin respiro y siendo honestos con lo que se cuenta más allá de las consecuencias. Una técnica exquisita y un disfrute de principio a fin.

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Por Enzo Destefani Espinosa

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