“Rogue One: Una historia de Star Wars”: Una historia intergaláctica, una gran emoción

Hay veces en que uno se siente completamente preparado para una historia de la que pareciera conocer el desenlace, cuando se sabe que solo es un relato que viene de un lado y nos lleva a otro, del cual conocemos el destino, pero viene un tipo como Gareth Edwards (especialista en efectos visuales, y director de Godzilla, 2014), director de la actual pieza en cuestión y nos recuerda por qué parte de la audiencia del episodio VII de Star Wars salió con lágrimas de cocodrilo en los ojos el pasado diciembre y nos los refriega en la cara. Como fanático llega un momento en el cual hay que aprender a separar las cosas y hablar con franqueza frente a una cinta que produce más emociones de las que debería, incluso para los no tan instruidos en el tema. Sacudirse un poco frente a la pantalla y el teclado, y hablar un poco de la verdad.

A continuación, y como siempre sin spoilers, nuestra reseña de Rogue One: Una Historia de Star Wars.

El Imperio ya formado está construyendo un arma tan poderosa que la alianza rebelde tiembla ante la sola noticia. Jyn Erso encabezará una riesgosa movida junto a un grupo de rebeldes, para robar los planos del arma y encontrarse con su destino.

Es difícil para los fans de la vieja escuela el sentirse a gusto con una cinta donde los personajes de rol protagónico de la misma no existen en ningún otro lugar del universo cinematográfico, simplemente parece que, tras la enorme gama de historias prolongadas de la franquicia, tanto en cine como por otros medios (videojuegos, cómics, novelas, etc.), estos personajes fuesen solo un pestañeo de colores en la pantalla, pero cabe mencionar que no solo están bien construidos, cada uno de ellos, si no que se dan el tiempo de ligarte correctamente cada parámetro de la historia y cada personaje que aparece de manera impredecible para hacerte entender que el universo que estás viviendo es el mismo que adoras, al que le has dedicado varias horas y del que más de una frase ha quedado en tu cabeza a modo de enseñanza.

Llega un momento en el que hablar de uno solo de la gama de personajes principales de la cinta se hace una idea vaga y pequeña, pero será a la brevedad para que tengan de donde escoger a su favorito:

Felicity Jones como Jyn Erso es interesante, sus motivaciones son claras y es un personaje tan atrevido, digno y perseverante como todos los personajes femeninos de la gran franquicia con su propia distinción, haciéndose sentir parte del universo de la manera más sencilla; Diego Luna como Cassian Andor es un personaje intrigante que jamás pierde el norte y basta con mirarlo para saber qué pensamientos tiene con respecto a todo lo que se desarrolla en su entorno; Alan Tudyk hace no solo la voz de K-2SO, sino que lo interpreta en carne y hueso (o en circuitos), es un robot de protocolo del imperio, modificado por la rebelión, bastante humanoide y simpático que comprende el comportamiento humano e incluso a ratos lo trasciende; Donnie Yen interpreta a Chirrut Îmwe, un personaje muy interesante, el cual está muy unido a la creencia en la fuerza, que esta todo lo puede y nos rodea, es sin duda uno de los personajes más interesantes en el plantel; Wen Jiang como Baze Malbus, fiel compañero de Chirrut y experto tirador, debe ser uno de los personajes más sencillos pero a la vez el más complementario; y por último Riz Ahmed como Bodhi Rook, antiguo piloto del imperio en búsqueda de redención, y es el tradicional personaje torturado del plantel que renace con un nuevo propósito.

Todos estos personajes pudiesen parecer sencillos en esencia, unidimensionales, sin un gran trasfondo, pero se ganan la simpatía y el corazón del público a medida que transcurren los hechos y es algo notable, muy difícil de lograr con un plantel de personajes tan amplios, nuevos y otro tanto tan conocidos dentro del universo de Star Wars.

Forest Whitaker y Mads Mikkelsen son dos grandes actores dentro de la gama de personajes secundarios que no se queda atrás, con sus increíbles interpretaciones, frases que te acompañan durante todo momento y siempre una visión de las cosas muy determinante. Fantásticos.

Y por último, dentro de los personajes, sin contar las grandes apariciones de personajes antiquísimos de la saga y sus respectivos cameos increíbles, Ben Mendelsohn como Orson Krennic, el cual es el despiadado villano de la película en cuestión y creo que uno de los personajes más destacados y determinados de todo el metraje, actuación convincente de un actor no tan reconocido por su trabajo.

Dentro del año ha habido una gran gama de sonidos dentro del cine, que abren las puertas a nuevos compositores, así como el retorno de alguno que otro antiguo gran músico, pero creo que no había escuchado tal potencia y magnificencia en una cinta de lo que se llevó el 2016, y también notar que es la primera película de Star Wars que no cuenta con la mano maestra de John Williams, pero sí una joven y creciente mente absoluta de la música como la es Michael Giacchino, el hombre detrás de la nueva fase de Marvel, su intro, incluyendo Doctor Strange, la siguiente Spiderman Homecoming, Star Trek de los últimos años, Las Misión Imposible de JJ. Abrams, y una gran variedad de éxitos de Pixar, entre los cuales se destaca Los Increíbles, Up y Ratatouille, de lo que incluso puede escucharse en éxitos más tempranos del año como Zootopia. La música de Rogue One es una intensa representación de emociones que no se deja estar, escena tras escena y recordatorios de lo que Williams ha legado para todos los fans de la saga y su increíble orquestación.

A pesar de ser una película de proporciones épicas en una guerra intergaláctica que no se deja estar, y con la mano de un director que conoce al revés y al derecho todo lo que los efectos visuales representan, Rogue One no cuenta con una gran participación en la gran pantalla, no siendo tan necesario el Imax ni el 3D para verla, pero los efectos visuales y las tomas son realmente increíbles, las vistas de los nuevos lugares desconocidos y la batalla espacial en lo que va del tercer acto no se puede dejar pasar, como una de las escenas más grandes a escala de guerra que se ha visto en mucho tiempo.

Rogue One logra hacernos simpatizar con la causa rebelde más que nunca, cada personaje, cada diálogo nos hace sentir cada vez más la problemática y el sentimiento de humanización por la alianza, cada diálogo e incluso cada acto del imperio, lo que en sí era necesario lograr con una película, que es sin más, una sola película para lograr toda esa intensidad por algo que a veces se deja estar en un trasfondo donde solo vemos sables láser y poderes sobrenaturales. Además, la vulnerabilidad de muchos de los personajes principales, aunque dadas sus habilidades, nos hacen sentir aún más empatía por un lado de esta guerra espacial que a veces se cree perdida.

Rogue One: Una historia de Star Wars sirve como preámbulo perfecto para sentarse a ver la trilogía original de los 80’ y sentir toda aquella nostalgia que incluso el episodio VII logró hacer ahondar en nuestros corazones de fans, y a los que no, como una gran historia heroica, una gran hazaña que queda grabada como una muy buena película de ciencia ficción, sin ser juicioso por completo, pero solo mencionar que vale absolutamente la pena verla en pantalla grande, sobre todo para los de la vieja escuela de Star Wars que atesorarán los nuevos momentos que esta guerra intergaláctica trae para todos.

Recomendada absolutamente, entretenida a gran escala. Lleven pañuelos, por favor.

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Por Rodrigo Carrasco

 

 

 

 

 

 

 

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