[Reseña] «Van Gogh en la puerta de la eternidad»: Genio y frágil Van Gogh

Suele pasar que la vida de los grandes genios se suele mitificar, y luego la devoción por el mito llega a traspasar al interés por su obra. Vincent Van Gogh es uno de los casos más claro de ello. Mucho se ha hablado sobre la vida de este pintor neerlandés que vivió en la segunda mitad del siglo XIX, se dice que era errático, loco, que se cortó una oreja, etc, y sin dudas, sobre estos tópicos también han girado en su mayoría los retratos de él que se han hecho en el cine. Sin embargo, ahora el director y artista visual Julian Schnabel (La escafandra y la mariposa) vuelve a entregarnos un nuevo biopic del autor de “Los girasoles”, acompañado por un selecto elenco encabezado por Willem Dafoe, Jorge Isaac y Mads Mikkelsen, entre otros.

Van Gogh en la puerta de la eternidad, nos muestra desde la subjetividad, los años más prolíficos de su creación artística, como también el avance del deterioro de la salud mental del pintor, su amistad con el pintor Paul Gauguin, y por sobre todo, la relación entre Van Gogh y la naturaleza, base de su universo pictórico.

Schnabel logra en Van Gogh en la puerta de la eternidad hacer converger aspectos que son difíciles de hacer convivir en una película. Su filme es sensorial, poético, etéreo, como también es un retrato duro y angustiante sobre un hombre que es un genio, pero que debe convivir con los pies al borde de un abismo. Es Van Gogh con la naturaleza, en la naturaleza, y es esta relación tan estrecha la base del filme, el terreno que explora y también el que la hace tan bella y terrible.

Formalmente, ayudan en el juego de la subjetividad el trabajo de fotografía, que explora en muchos momentos la primera persona, llevándonos a ver el mundo tal como si estuviéramos en la mente del pintor. La dirección artística, por su parte también entra en este juego, siendo la paleta de colores la misma que ronda en la obra del pintor: colores vibrantes y saturados, amarillos, verdes, azules, todo apuntando a cómo veía el mundo Van Gogh.

Por otro lado, en cuanto a lo interpretativo, poco importa que a Van Gogh lo encarne un Willem Dafoe de 63 años, cuando el pintor vivió hasta los 37, pues Dafoe es camaleónico y brillante, entrega a un Vincent frágil, errático, intenso y por sobre todo humano. El resto del reparto también es notable, sobre todo la actuación de Jorge Isaac encarnando a Gauguin, cuyo contraste con la interpretación de Dafoe logra una química que aporta mucho a la cinta.

Finalmente, no queda más que recomendar el que probablemente sea el biopic más visceral y honesto del célebre pintor, y el que nos brinda al Van Gogh más humano y sincero encarnado en una de las mejores actuaciones de gran Willem Dafoe.


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