[Reseña] «Por Gracia de Dios»: hipocresía eclesiástica y la valentía de sus víctimas

Desde la década pasada que han salido a la luz diversos casos de pedofilia dentro de la Iglesia, donde sacerdotes o padres han sido acusados de haber violentado o acosado sexualmente a menores de edad. 

Durante el 2016 un escándalo de estas características sacudió a la diócesis de Lyon en Francia. Una de las víctimas, Alexandre Guérin (Melvil Poupaud), que fue acosado sexualmente entre la década de los ‘80 y ‘90 por el Padre Bernard Preynat (Bernard Verley) decidió denunciar el hecho a las autoridades eclesiásticas de la diócesis al enterarse que Preynat continuaba trabajando con niños y niñas dentro de la Iglesia. Una historia que vemos en Por Gracia de Dios, filme francés dirigido por François Ozon. 

Al escuchar los relatos de las múltiples personas que en su niñez fueron vulneradas por el Padre Preynat, al instante se transmite una impotencia, acompañada de asco y temor ante la manipulación emocional de la que es capaz de manejar un violador, un pedófilo… 

Junto con ello, vemos también la manipulación y el ocultamiento del cual son capaces de controlar sin pudor alguno las autoridades eclesiásticas, donde su única intención es conservar una imagen intachable que no se vea ensuciada por un caso que, para ellos, se debe olvidar por completo porque sucedió hace ya casi tres décadas

A pesar de que en su momento también estuvieron enterados de los hechos, pero optaron por mentir, esconder la verdad y exigirle a las víctimas y a sus padres que perdonen, Por Gracia de Dios refleja -a partir de este caso real- muy bien el cómo actúa la Iglesia Católica, de esa doble cara, y donde velan por sus propios intereses, y no por quienes se supone deberían acoger y salvaguardar. Una hipocresía en su máximo esplendor.

Es tanto el poder que tiene la Iglesia por ser una entidad antigua y que ha estructurado y moldeado la cultura de la sociedad que muchas veces sus seguidores no le creen a las víctimas, cediendo a la manipulación emocional y psicológica de los altos mandos de la institución religiosa. Culpabilizando o responsabilizando a quienes fueron violentados por no haber hablado antes, por “no haber hecho nada”. 

Por lo que la única opción para las víctimas es que ellas mismas levanten campañas de visibilización, teniendo que exponerse ante los medios de comunicación, ante el enjuiciamiento de la sociedad; revivir recuerdos traumáticos que sufrieron en reiteradas ocasiones durante su niñez, esperando tener respuestas, esperando tener y hacer justicia por ellos y por las futuras generaciones. Valentía es lo que representan.  

“Gracias a Dios” dice un sacerdote porque los casos expuestos ya han prescrito. Una expresión que no hace más que desenmascarar los reales intereses de una entidad que dice ser santa, que le exige a sus seguidores que no sean impíos, sino pulcros y forjen sus valores morales, pero que esconden y respaldan entre sus propias filas a pecadores, a violadores.  

Por Gracia de Dios se estrena el jueves 26 de septiembre en los cines comerciales del país. Una película que sin duda es recomendable de ver para conocer cómo actúa y ha actuado la Iglesia ante los casos de violación por parte de sus clérigos. 

 

Aquí puedes ver el tráiler subtitulado:

 


 

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