[Reseña]”No quiero ser tu hermano”: el año comienza con humor chileno

Comenzando el año con cine chileno, este jueves 3 de enero llegó a la cartelera No quiero ser tu hermano, una película que previo a su estreno ya tenía opiniones divididas, especialmente por las anteriores producciones de los hermanos Badilla (en esta ocasión dirige solamente Gonzalo, el hermano mayor), cuya carta de presentación se resume con los estrenos de El limpiapiscinas (2011), El babysitter (2013), Mamá, ya crecí (2014) y Maldito amor (2014)… cintas que quedaron en la memoria de los espectadores nacionales, aunque no precisamente por su gran calidad.

Sin embargo, vamos a lo que nos convoca: No quiero ser tu hermano.

La historia nos habla de Johnny Andrés Gaete (Nicolás Poblete), un adulto joven que hasta el momento transita tranquilo por su vida tras haberle pedido matrimonio a su novia. Es en este momento cuando reaparece en su vida su hermana, Cony (Dayana Amigo), quien tras comenzar el proceso de separación con su esposo, acude a la casa de Johnny por ayuda sin previo aviso. Así, revivirán una relación de altos y bajos de tiempos pasados, que harán pasar a los personajes por momentos de risas y angustias.

Como es esperable, No quiero ser tu hermano es una película liviana, con un argumento sencillo y fácil de seguir. El tema central de la película se entiende y en parte se agradece, no hay dobles interpretaciones o desviaciones extrañas de la trama. Evidentemente que hay pequeñas historias paralelas que van sumando en humor y drama, pero todo nos dirige al tema central, que es la relación entre estos dos hermanos.

Si bien la cinta se presenta como una comedia, por momentos también transita por el drama, especialmente por las vivencias del personaje de Dayana Amigo, cuya actuación se destaca por sobre el resto.

Siguiendo en la línea de los personajes, el resto es algo esperable, muchos personajes con estereotipos exagerados, que podemos conocer desde que vimos el tráiler: la cuica, el rockero, el jefe, etc. Y no se menciona como algo negativo, si no que es un recurso que entretiene por su propia exageración.

Como comentario anexo, otro punto que se veía en otras películas de los hermanos Badilla era el exceso de publicidad y cameos, que a más de alguno terminó irritando; recursos que en esta ocasión no se dan y que se agradece.

Finalmente, destacamos que No quiero ser tu hermano no pretende competir por un Oscar, ni tampoco quiere ser más de lo que realmente es: una comedia chilena liviana para disfrutar acompañado. Si ud. es de quienes no le gustan los garabatos, no vaya a ver la película. Pero si va a verla, y cuya invitación está, no  lo haga con ideas preconcebidas, la película hay que verla con altura de miras para poder disfrutarla.

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Por Edison V. López


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