[Reseña] «La misma sangre»: en la oscuridad familiar

La misma sangre es una coproducción argentino-chilena, tercer largometraje del director argentino Miguel Cohan (Betibú, Sin retorno). Está protagonizada por Oscar Martínez, Dolores Fonzi, Diego Velázquez y cuenta con actuación de los destacados actores chilenos Paulina García y Luis Gnecco.

El filme nos muestra los conflictos que afrontan Carla y Santiago, cuando en un accidente doméstico muere la madre de Carla, y Santiago comienza a sospechar que su suegro Elías tuvo que ver en ello.

La misma sangre juega en dos terrenos, pero principalmente apuesta por ser un thriller bien resuelto tanto narrativa como técnicamente. También juguetea con el drama familiar, que es lo que la hace sostenerse más allá del objetivo de descubrir a nivel policial lo que pasó con Adriana (Paulina García). Ciertamente, en esta hibridación de géneros está una de sus mayores virtudes pues la hace un filme equilibrado y con personajes creíbles. Lo demás, responde al canon de industria que es para lo que se pensó desde un principio: técnicamente impecable, pero con casi nulas búsquedas estéticas.

Por otro lado, las actuaciones (la otra carta con la que más juega Cohan) responde a las necesidades de la película, son creíbles y por sobre todo Oscar Martínez en su rol de sospechoso/villano está perfecto. Lo que sí, quizá se les podría haber sacado más partido a la dupla chilena, sobre todo al personaje de Paulina García que es el menos desarrollado del quinteto.

En resumen, La misma sangre cumple con lo que se promete: ser un thriller bien desarrollado, pero también ser una película hecha para las salas de cine, correcta pero no tan jugada estéticamente. Pero sin dudas, una película recomendable.


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