[Reseña] «El bosque maldito»: Él no es mi hijo

¿Existe mayor suspenso o terror que la generan los niños en una película? En línea con ello, llega el estreno de El bosque maldito (nombre en Latinoamérica, una película de suspenso irlandesa del director Lee Cronin, ganadora del premio a mejor película en el Festival de Cine Fantástico de Bilbao que se estrena en los cines chilenos el 25 de julio.

Sarah y su hijo Christopher comienzan una nueva vida en una antigua casa junto a un bosque. A pesar de la estrecha relación con su madre, una discusión respecto a la ausencia de su padre hace que Christopher decida huir al bosque. En su búsqueda, Sarah descubre un agujero gigante situado en pleno corazón del bosque, que pareciera absorber poco a poco lo que tiene a su alrededor. Tras reencontrarse con su hijo y el paso de los días, pequeños detalles en el comportamiento de “Chris” y la historia de una vecina bastante particular hacen que Sarah comience a sospechar que el niño no es su verdadero hijo…

Durante los noventa minutos de duración la película nos muestra de manera concisa una historia que poco a poco nos hace querer descubrir qué ocurre con “Chris”, incluso antes que su propia madre note en él un cambio. Por otro lado, es fácil seguir la trama e ir uniendo cabos a medida que ocurren los acontecimientos, de hecho, son pocos los detalles que no se explican al finalizar la película, como, por ejemplo, la relación que tenía Sarah con el padre de Chris y el porqué de su ausencia. No obstante, tampoco es un dato necesario en el cual ahondar, ya que el espectador puede deducir claramente qué es lo que ocurrió en el pasado de los protagonistas.

Es interesante mencionar como se hacen pequeños guiños al agujero en el bosque con breves capturas del agua yéndose por el drenaje o el movimiento del café de Sarah luego de revolverlo, queriendo hacer que tengamos presente aquel evento en la tierra. Las tomas en el bosque son apreciables debido a que aportan el tono lúgubre al filme, destacando además una fotografía con tonos café y gris de escenas como la escuela de Chris o la casa en la que viven, que aportan al ambiente una sensación de frío y tristeza.

En general, El bosque maldito es una película que toma elementos conocidos en el cine de terror para cumplir con ellos equilibradamente, generando incomodidad en el espectador, sin la necesidad de recurrir a escenas de extrema violencia. Por último, nos presenta actuaciones destacables como la de James Quinn Markey, que se roba todas las miradas al ser capaz de mostrar al espectador estas dos personalidades de Christopher y lograr ser un personaje completamente perturbador. Un acierto para el director y un niño actor en su primer papel protagónico.

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Por Ana Aliste


 

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