[Reseña] «Dolor y Gloria»: Almodóvar en su estado más depurado

Con un reparto encabezado por Antonio Banderas, el más reciente largometraje del director manchego, también cuenta con las actuaciones de Penélope Cruz, Julieta Serrano, Asier Etxeandia y Leonardo Sbaraglia, muchos de ellos ya recurrentes en su filmografía.

El filme, que acaba de pasar por la competencia oficial  del Festival de Cannes, donde fue alabada por la crítica especializada, nos lleva a la vida de Salvador Mallo, un director de cine en el ocaso de su vida, que a través de su relación con el dolor, se reencontrará con su infancia en los años sesentas en un pueblo cerca de Valencia, como también con un antiguo amor que vivió en los ochentas.

Después de Los amantes pasajes y Julieta, sus dos últimas películas, muchos pensaron que Almodóvar había agotado su fuente de historias para llevar a la pantalla grande. Sin embargo, ahora el director español -con más relevancia internacional desde Buñuel-, lleva su cine hacia lo más intimo de sí, y con Dolor y Gloria explora a través Salvador Mallo (su álter ego) muchos de los temas que han atravesado su extensa obra, los cuales van desde el amor homosexual, hasta la relación con la madre o su infancia en el pueblo. La cinta además -según Almodóvar-  viene a completar la trilogía que empezó con La ley del deseo (1987) y luego retomó en La mala educación (2004), donde cruza religión, cine y homosexualidad.

Formalmente, Dolor y Gloria viene a ser todo Almodóvar, pero en su estado más depurado: es una película redonda, equilibrada y también madura, pero sin dejar de lado ninguno de los códigos que hacen del cine de Pedro Almodóvar tan único e identificable. Están presentes, desde la puesta en escena colorida y abigarrada que recuerda a Mujeres al borde de un ataque de nervios o Todo sobre mi madre, o los tintes de humor que generan risas a pesar de estar frentes a un drama durísimo, y como siempre, los guiños a la música de Chavela Vargas. Por otro lado, Antonio Banderas nunca había estado más entregado: su interpretación es absolutamente emotiva y logra dar vida a un personaje rico en matices y sensibilidad.

En síntesis, Dolor y Gloria es Pedro Almodóvar referenciando su cine y  referenciándose a sí mismo en el filme más confesional y autobiográfico dentro de su filmografía. Una obra donde vuelve a erigirse como uno de los directores más prolíficos del cine contemporáneo y también como un maestro en su género favorito, el melodrama. Para los seguidores del manchego, sin duda una obra importante, y para los que no, un estupendo acercamiento a su cine.

Aquí el trailer:

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