“Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald”: Uniendo cabos y abriendo puertas

Una vez más bajo la dirección de David Yates, llega la secuela de la exitosa Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016), esta vez sumando de lleno a su reparto a Johnny Depp y Jude Law, quienes encarnan a Gellert Grindelwald y Albus Dumbledore, respectivamente.

Este capítulo de la historia escrita por J. K. Rowling, arranca en 1927, tan sólo unos meses después que Newt Scamander ayudara a capturar al maligno Gellert Grindelwald en Nueva York. Sin embargo, Grindelwald huye y está decidido a reunir seguidores para su oscuro propósito: la dominación de los no-magos o muggles por parte de los magos. Para detenerlo y así evitar una guerra, el que un día resultó ser su ser amigo más íntimo, Albus Dumbledore, recurrirá a su ex alumno Newt Scamander. Así, Scamander, volverá a encontrarse en esta nueva misión con sus amigos, Tina, Queenie y Jacob, esta vez en el París de finales de los años veinte.

Nuevamente, Yates nos entrega un film tan soberbio como encantador, en cuanto a su puesta en escena, Animales fantásticos: los crímenes de Grindelwald sigue la misma línea estética de su predecesora, logrando un trabajo de arte perfecto en la creación de este universo fantástico en la década de 1920, como también a nivel fotográfico, logrando el equilibrio entre una cámara que hace sentir al espectador inmiscuido en la película, y un registro pictórico que también lo haga deleitarse con las imágenes.

Sin embargo, esta nueva entrega de J. K. Rowling resulta mucho más ser una película centrada en la historia que en la acción y la parafernalia: durante todo el metraje se abren y cierran tramas a través de las cuales se va tejiendo la historia y que de seguro se seguirán desarrollando en las entregas posteriores a esta, sirviendo esta entrega como una especie de capítulo intermedio.

Si bien lo más débil de Animales Fantásticos: Los crímenes de Grindelwald podría ser a ratos el exceso de información dicha de forma explícita por los personajes, sobre todo en el segundo tercio del metraje, resulta necesario para quienes no son tan cercanos a la saga; pero por lo demás, es una película divertida, inteligente, y por sobre todo muy bien filmada.

Finalmente, Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald es una película muy entretenida, que sabe jugar eficazmente con la entrega de información a través de los giros que va dando su enrevesado guion, lleno de enigmas y detalles que ir descubriendo junto a sus personajes. Y  aquí cabe otro punto fuerte del film, justamente sus personajes y reparto: por un lado, se logra una muy buena conexión con los personajes, logran encariñarnos e ir entendiéndolos a lo largo del film; y por otro lado, a nivel interpretativo el reparto logra cohesionarse en un tono actoral muy ad hoc a la naturaleza de la película -suman muchos puntos a favor los aciertos de casting de Jude Law y Johnny Depp-.

Sin duda, muy recomendada para fanáticos y para no fanáticos.

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Por Carla M. Basoalto


 

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