[Reseña] «Chicos buenos»: una comedia no apta para niños

Dirigida por Gene Stupnitsky y producida entre otros por los guionistas de Superbad, Seth Rogen y Evan Goldberg, Chicos buenos es una comedia protagonizada por niños, que cuenta la historia de unos niños, pero que como se menciona en el título, no es para niños.

Protagonizada por Jacob Tremblay, Keith L. Williams y Brady Noon, esta cinta cuenta la historia de Max, quien es invitado a su primera fiesta, a la cual asistira con sus grandes amigos Lucas y Thor. Por otra parte, Brixlee, la niña de la que está enamorado, también asistirá y Max ve en eso la posibilidad de besarla. Solo hay un pequeño problema, él no sabe besar. En la búsqueda de consejos y cualquier cosa que pudiese ayudar, este trío de amigos caerá en una auténtica odisea que involucra malas decisiones, robo de drogas, problemas con la vecina adolescente y su amiga, e incluso, algunos asuntos con la policía, en lo que resulta una hilarante aventura.

La trama de la película es liviana y dinámica, no cae en rodeos innecesarios para pasar al asunto principal que es la comedia. Con un humor bastante rápido y constante, a la cinta tan solo le hacen falta unos minutos para sacar las primeras risas, y una vez que empiezan ya casi no paran. Vale recordar, como se mencionó anteriormente, que esta película no es para niños, tiene una calificación de 14+ y esto se debe al tipo de humor presente, el cual involucra cierto doble sentido al colgarse de la inexperiencia de sus protagonistas en asuntos amorosos y sus fallidos intentos por ser populares.

Es justamente la inexperiencia de nuestros protagonistas sobre ciertos temas lo cual aporta el principal foco de comedia en la película. El cómo se representa esta inocencia ridículamente tierna de los niños al intentar actuar como personas más adultas aparentando una inexistente madurez, resulta sumamente divertido y logra sacar bastantes risas en el espectador. A fin de cuentas, hay que admitirlo, probablemente todos pasamos por al menos una de esas situaciones que enfrentan los protagonistas, o algo similar, en la cual nuestra ingenuidad propia de ser niño nos jugó una mala pasada tal como sucede a Max, Lucas y Thor.

Sin embargo, nada de lo anteriormente dicho sería posible el trío protagonista. Los debutantes en la pantalla grande Keith L. Williams y Brady Noon, sumados a Jacob Tremblay, a quien hemos visto en películas como La habitación y Extraordinario entre otras, son muy carismáticos y da gusto verlos en pantalla. Los jóvenes actores logran dar con aquello que hace diferente y divertido a su personaje, respondiendo a lo que, a fin de cuentas la película necesita, que es hacer reír. Por un lado, Lucas (Williams) es probablemente el más inocente y temeroso del grupo, con un gran sentido de lo que es correcto y lo que no, haciendo reír a partir de eso. Thor (Noon) por otro lado, busca ser aceptado por los populares y finge comportarse como alguien completamente distinto a como es él con tal de conseguir aprobación, sacando más de una risa gracias a como tiernamente falla en eso, mientras que Max (Tremblay) es el enamorado del grupo, el cual hará que más de alguien se vea reflejado en aquella idealización del “primer amor”. Finalmente, cada uno resulta divertido en su forma de ser, y apunta a recordar distintas cosas de cuando uno fue niño.

No queda más que recomendar Chicos buenos, esta entretenida película que sin lugar a dudas te hará reír durante los casi noventa minutos de duración, lo que la convierte en una gran opción para pasar un buen rato en el cine, salirse un poco de la rutina y reír de buena gana de la mano de Lucas, Thor y Max.

 

Por Alexander Carrasco Concha

 

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