“Olé: el viaje de Ferdinand”…humor y emoción en un mismo lugar.

Ferdinand no es un toro común y corriente, y eso no sólo lo sabe él, sino que también el resto de los toros con lo que se rodea. Amante de la vida y la naturaleza tendrá que luchar en contra de los típicos estigmas con los que vivimos día a día, pero uno en particular, el ser juzgado por las apariencias.

Todo parte con un pequeño y tierno Ferdinand, un toro muy distinto a sus compañeros de “La casa del toro”, lugar donde ellos, como también sus padres, se preparan para la llegada del gran momento, es decir, el día en que un matador (torero) vaya y los elija como su gran rival. En este comienzo es muy interesante la relación que Ferdinand tiene con su padre, ya que derivará en sucesos hacia el final de la película, pero desde ya adelantamos que son momentos de emoción.

Luego de esta introducción comienza el viaje de nuestro protagonista, un viaje en que buscará poder encontrarse a si mismo y demostrar que puede ser distinto a lo que todos esperan que sea. Y es así, como rápidamente llega a encontrarse con una familia conformado por una niña,su padre y un perro fanfarrón, los cuales lo adoptan como un integrante más, especialmente la niña, con quien establece una conexión sumamente especial. Sin embargo, no todo puede ser felicidad, y llega el momento de enfrentare a sus miedos, especialmente el ser juzgado por como se ve, un toro adulto, que causa temor y desesperación entre los habitantes de una ciudad. Luego de esto es que se vuelve a encontrar con sus compañeros de cuando eran niños, ya todos convertidos en toros adultos buscando y preparándose para la llegada de su gran momento. Ferdinand vivirá una lucha interna y externa para demostrar que no lo deben juzgar por su apariencia, ni a él ni a nadie más, demostrando la gran valentía que corre por sus venas.

El carisma mostrado por el protagonista sin duda se roba toda la película, logrando cautivar a la audiencia de varias formas, las cuales de seguro se sentirán y las personas que asistan al cine a ver a esta película podrán notar en el ambiente. No hay personajes débiles en esta película animada, tanto animales como humanos, las representaciones están muy bien logradas, salvo una exageración de cierto personaje podría ser quizás un punto débil, pero todos los demás logran levantar esto.

Olé: el viaje de Ferdinand es una muy buena película, y ojo, olvídense que es una película animada (para los que no les guste ir a ver películas de “monitos”), donde las risas están aseguradas por montones, así como también distintos tipos de emociones, que de seguro a más de alguno cautivará, especialmente a los niños, donde logra entregar mensajes positivos de forma potente y clara, sin embargo, también hay varios mensajes para los adultos, y como no, especialmente un mensaje claro dirigido a los amantes de las corridas de toros en España, lo que nos lleva por supuesto a pensar en otras actividades realizadas con animales.

¿Momento del día ideal para ver esta película?…cuando quiera reír, véala, que de seguro se reirá con ganas.

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