“Nada Que Perder”: No hay crimen sin castigo

Hell or High Water, o como llegó a Latinoamérica, Nada Que Perder, es otra de aquellas cintas con alguna que otra nominación a los Oscar que viene arrastrando el año 2016, entre ellas a mejor película. Cabe mencionar que hay una problemática constante con los nombres o sobrenombres de las películas cuando llegan a  países de otro idioma -aparte de que nunca llegan a tiempo-, que finalmente destruye un poco el sentido del título original. Me pasó que fui a la película sin saber de qué se trataba, pues solo tenía el título en español. Cuando vi a Chris Pine en pantalla me percaté de que ya sabía cuál era el asunto entre manos, y me di cuenta de lo perdido que uno puede llegar a estar por una mala traducción.

A continuación, más acerca de este film en nuestra reseña.

Padre y divorciado, Toby Howard (Chris Pine – Star Trek) decide tomar cartas en el asunto acerca de la deuda que tiene pendiente por su rancho, hace equipo con su hermano Tanner (Ben Foster – Warcraft) -un arrebatado ex presidiario-, con el cual asaltarán bancos hasta juntar el dinero adeudado, pero el Ranger Marcus Hamilton (Jeff Bridges) sabe que no hay crimen impune.

Primero, una parte baja de la película es definitivamente no poder moldear bien el tono que se necesita para abarcar toda la película, pero es interesante que tanto en esta como en la cinta de Gibson Hasta El Último Hombre, suceda de igual manera, que se malinterprete el tono del film hasta el término del segundo acto, causando ese colapso, ese engrandecimiento de los personajes de manera extrema que hace que realmente uno valore esta especie de experimento o error, y hace notar la experiencia cinematográfica del director a cargo (David Mackenzie).

A modo particular, jamás me he llevado una sorpresa actoral con Chris Pine, y sin embargo, en este film es increíblemente dramático y realiza muy bien su trabajo, haciéndonos olvidar que alguna vez lo vimos batallando en el espacio en la piel de un personaje que nada tiene que ver, así mismo, Ben Foster es increíblemente agresivo y drástico, como ningún otro personaje pensativo y carismático que se le haya visto antes.

Jeff Bridges es Jeff Bridges, hace todo sin hacer nada, es el alivio cómico y la contraparte de los personajes principales, siendo increíblemente sensato todo el tiempo, e increíblemente humorístico y sarcástico, es sumamente bueno en su interpretación, el cual no haría demasiado sin su propio acompañante que es Alberto Parker, interpretado por Gil Birmingham, al cual nunca antes se le había dado un buen papel en el que destacar.

Esta cinta tiene una ambientación increíblemente del viejo oeste, pero en el ambiente moderno, se hace sentir como tal, entre el paisaje, la música y los recorridos de los personajes, lo cual realmente ayuda a la cinta en su desarrollo.

Pero nada de la película valdría la pena sin las casualidades y el caos del tercer acto, solo sería un ir y venir, pero un viaje debe tener un destino, y aunque el punto ‘A’ del film donde todo parte no es del todo seguro, al punto al que se quiere llegar es realmente notable, y no se necesitan muchas explicaciones para lograrlo bien.

Hell Or High Water es una película sólida, vale absolutamente la pena y se merece la nominación a la que, aunque acertada, puede que no llegue a ganar pues tiene una competencia cruda en los Oscars.

Muy buena.

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Por Rodrigo Carrasco

 

 

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