«La Madame»: La comedia está servida

Una divertida y a la vez dramática cinta llega a los cines del país de la mano de La Madame, dirigida por la directora francesa Amanda Sthers y protagonizada  Rossy de Palma, Toni Collette y Harvey Keitel, nos entrega una trama cargada de enredos y confusiones, con un dejo de sátira social, un sutil toque dramático y un humor que si bien no produce carcajadas, logra mantener al espectador entretenido a lo largo de los 90 minutos aproximados que dura la cinta.

Todo inicia cuando una pareja de estadounidenses de clase social alta, aunque en decadencia, recién instalados en París, Bob y Annie, interpretados por Keitel y Collette, ofrecen una cena para algunos amigos pertenecientes a su mismo círculo social. Inicialmente serían doce personas en la mesa, pero la sorpresiva aparición de Steven (Tom Hughes), el hijo de Bob a quien Annie no aprecia en lo absoluto hace que finalmente sean trece los comensales. Ante esta situación, Annie por superstición solicita a Maria (de Palma), una empleada doméstica de origen español, que se haga pasar por una mujer de alta sociedad, ella acepta, resultando ser el alma de la fiesta y conociendo a David un consultor de arte, que cree que es una condesa española, entablando una relación amorosa “prohibida”, hecho que desata una serie de divertidas confusiones, dando impulso a esta historia.

Gran parte del peso de la cinta se lo llevan los actores, y sin duda responden a esta “responsabilidad”. Harvey Keitel, actor de larga trayectoria, realiza una muy buena representación de un hombre de edad avanzada, con problemas financieros, pero con una reputación de hombre adinerado que cuidar, además de una esposa más joven y ambiciosa a quien debe consentir en sus caprichos en todo momento; por otro lado Toni Collette sobresale interpretando a Annie, la señora de la casa, una mujer frívola, con una vida vacía,  preocupada en todo momento de resguardar las apariencias, aferrada a los lujos, el dinero y lo material. No obstante, sin desmerecer el buen trabajo del resto del reparto, quien se lleva todos los focos en La Madame es  Rossy de Palma, quien da vida a María, esta humilde empleada que se hace pasar por una mujer de alcurnia. De Palma nos entrega a una mujer carismática, divertida y espontánea, sencillamente encantadora, que nos hace reír y sufrir durante el transcurso de la cinta, transformándose en uno de esos personajes con quien el espectador puede llegar a encariñarse y empatizar rápidamente.

La Madame nos presenta una especie de sátira social muy interesante sobre las clases sociales, sobretodo cargada a la crítica hacia aquellos que pertenecen a la alta sociedad y viven preocupados de apariencias y banalidades, mostrandonos un poco el reflejo de sus vidas llenas de falsedad con tal de proyectar una imagen que sea aceptada por sus círculo social. Aunque si bien a medida que se va desarrollando la historia esta propuesta se diluye un poco, pasando a poner el énfasis en otros aspectos como el romance y la historia de María luego de aquella cena, no deja de ser un aspecto a destacar de la película.

Por otra parte, la expectativa que va generando la mentira sobre la verdadera María, este enredo que va creciendo a cada minuto e involucrando más a los personajes, sumado a que cuenta con el humor necesario para sacar más de una risa, una dosis de drama que va dando matices a la historia y unas excelentes actuaciones, dan a la cinta una dinámica que mantiene al espectador constantemente entretenido. Si bien no da la impresión de estar frente a una comedia para desternillarse de la risa, un drama para sacar la caja de pañuelos o una historia digna de un Oscar, finalmente, en la suma de factores, se puede decir que La Madame es una buena película y que vale la pena considerarla como una opción para pasar un grato y entretenido momento frente a la pantalla grande.

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Por Alexander Carrasco

 


 

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