“La Cabaña”: Una gran y hermosa enseñanza

Seguro que no verías una película así, ya sea por el reparto, o las iconografías religiosas, así que comenzaré esta reseña con una pequeña historia.

El libro en que está basada la película, no era más que una obra que fue hecha por el autor William P. Young, quien escribió el libro para su familia y amigos cercanos, sacando 15 copias de él, el cual fue tan exitoso entre sus cercanos que decidió hacer 15 más y repartirlos, y así. La obra quería ser publicada pero debido a su alto contenido religioso no era recibido en ninguna de las editoriales, teniendo en cuenta que hay un gran manojo de ellas. Young decidió vender él mismo el libro, juntando el suficiente dinero para publicarlo por su cuenta, llegando a ser bestseller en muchísimos países. ¿A qué se debe la historia? A que la misma metáfora que tiene el libro, “la cabaña”, es una referencia a estar estancado, a no poder continuar, y fue algo que Young logró sobrellevar, a continuar y llegar a tanta gente como pudo llegar. Ahora vamos con la trama que lleva la película basada en esta obra.

Mack Phillips (Sam Worthington) está en una excursión familiar, cuando pierde de vista a su pequeña hija. La policía investiga y lo único que encuentra son rastros de ella en una cabaña. El tiempo pasa y Mack recibe una nota desde la cabaña, a la cual regresará para enfrentar a su agresor, sin saber que descubrirá una diferente verdad frente a sus ojos, que le guiará fuera del camino de la oscuridad.

La película en sí es muy mágica, hay mucha belleza en las tomas y mucha dulzura presentada por los personajes que envían el mensaje a Mack, que son los principales encargados de que podamos aprender la valiosa lección que deja la película –de los cuales no hablaré mucho más para que ustedes mismos los vean-, aunque de por sí, los tres personajes sean sacados de historias que ya muchos conocemos, pero no exactamente por sus apariencias.

La actuación de Sam Worthington es excelente, dando paso a ese cambio que el personaje necesita realizar de una actitud a otra, yendo de grado en grado para poder entregarnos lo que necesitamos, pero nunca dejar de ser él en toda instancia, con su resentimiento hacia el cielo, siempre pensando en el acontecimiento que cambió a su personaje.

La cinematografía es interesante, los colores, la diferencia entre la felicidad y las cosas oscuras que causan confusión, que podrían arrastrar a los personajes al peligro y, si bien la película es bastante pacífica y sólo nos quiere entregar una lección de vida, suele poner dificultades o determinar ciertas interesantes situaciones para dejarnos en el borde del asiento.

La Cabaña no sé cómo debe estar escrita en novela y la comparativa que los fanáticos le hagan, pero definitivamente es una de esas bellas adaptaciones que necesitan ser vistas, sobre todo por gente que a veces se sienta perdida, con algo en su pasado que le esté afectando, y necesita una mano, un mensaje, de aquellos que reparan el corazón y llenan los ojos de lágrimas. Tal vez no tanto para los que tienen serios problemas con la iconografía religiosa, pero aún así, sumamente interesante.

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Por Rodrigo Carrasco

 

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