“IT”: bienvenidos los miedos

He de reconocer que cuando entré a ver IT, me sentí con cierta ventaja sobre el resto de las personas que me acompañaban. La razón, jamás había leído el libro o visto la película para TV que se hizo en 1990, con el recordado payaso Pennywise del gran Tim Curry. Esto lo menciono porque lo quiera uno o no es inevitable que en tu cabeza ronden las ideas de las comparaciones y en oportunidades esto puede terminar alterando tu percepción de la película, aunque no es el caso de esta y ha logrado convencer a la mayoría de los que la han podido ver, y en mi caso, la pude disfrutar aún más de lo que esperaba. Tiene algunos detalles, pero nada que le quite el goce a una película de terror que exuda nostalgia por todos lados.

Por lo visto y leído, la película tiene más elementos del libro que de la tv-movie, si bien, la idea es siempre tener en el recuerdo aquello que se vio en 1990, el IT actual se preocupa de ser más fidedigno al libro, pero sin ‘matar’ la base, porque seguimos siendo testigos de un pequeño pueblo norteamericano donde la muerte de niños está siendo la constante y todo apunta a un extraño payaso que solo los niños pueden ver. La lucha por la sobrevivencia y la venganza por los niños desaparecidos se toma el corazón de una estimable pandilla de chicos, que harán todo lo que esté en su poder para vencer a It, el payaso asesino.

No todo es bueno

Quisiera empezar por aquellos aspectos que le bajan puntos a la película (meros detalles, pero que existen) para después resaltar lo positivo. Por este lado tenemos en primera instancia un quizás excesivo metraje de 135 minutos aproximadamente, que para una película de este tipo es bastante, además esto invita a la necesidad de quizás abarcar demasiado temas, que si bien son interesantes y muy bien llevados por parte del director, por momentos borda en lo cansino y repetitivo. Se entiende que se busca resaltar más ciertos elementos que ayuden a fortalecer los miedos que después usa Pennywise, pero quizá con menos detalles podrían haber sido igual de efectivos y la película ganaría bastante al ser más directa que dando tantas explicaciones.

Otro elemento que me hizo un poco de ruido es el uso de la música para generar tensión, nuevamente destacar que está bien realizada y cumple su cometido -sobre todo porque no se arranca de la línea musical usada por este tipo de cine-, pero también se hace un uso muy recargado y le da a todos los momentos un estado de tensión que tal vez con las imágenes era más que suficiente; es casi como si desconfiaran del material y necesitaran resaltar el miedo o el nervio, y al final termina siendo contraproducente porque de alguna forma te prepara para lo que pueda pasar y por momentos el elemento sorpresa se pierde.

La lucha

Y con eso finalizamos el análisis de los detalles que quizá no favorecen al resultado final, pero lo bueno es que abundan más esos detalles que te hacen disfrutar de una película hecha con bastante cariño, porque primero debemos resaltar que el director lleva muy bien la historia y no suelta nunca el brío con el que realiza cada escena, llevándonos a un juego de sensaciones que, aunque no causan miedo, sí generan la impresión necesaria para no sacar nuestros ojos jamás de todo lo que sucede en pantalla. Y esto nos lleva al gran valor de la película: su maravilloso casting. Un grupo de chicos que abordan sus papeles y nos encariñamos con ellos y con sus aventuras dentro de este pueblo maldito, además como los adultos son en su mayoría un mero acompañamiento -salvo aquellos que se convierten en parte de los miedos de los chicos-; todo el peso del metraje recae sobre estos chicos y claramente sobre el payaso.

Y aunque la película esta llena de clichés (el amigo nerd, el amigo que se cree bacán, el gordito, el amigo negro, el líder y “la” chica del grupo) no aburren y generan bastante empatía con el espectador, queriendo saber qué les pasa en sus respectivas vidas hasta el momento que Pennywise hace acto de presencia. Sobre este último, una excelente interpretación, con el único detalle que es más bien del departamento de arte de la película que de la dirección, y es que quizás el payaso debió haberse visto como un payaso más normal y no cargado (por maquillaje y vestuario) al terror, ya que esto también termina por adelantar escenas o momentos que tal vez en otra instancia se hubieran disfrutado mejor.

Ya como aporte final, destacar lo bien que le ha hecho el revival ochentero a ciertas películas o series, por un lado tenemos Stranger Things (con pronto estreno de su segundan temporada en Netflix), la cual saca elementos del libro a la vez que alimenta también visualmente a este remake que no abandona ese aire a nostalgia que tan bien le sienta y que nos recuerda a esas películas de antaño donde pareciera que los chicos son capaces de todo mientras se mantengan con las ganas de aventura a tope.

Nota al pie de página

Quisiera agregar que tal como Pennywise refleja los miedos de los niños, de alguna forma este miedo ha traspasado la pantalla y se posicionó en nuestros payasos nacionales, a quienes les dio temor la figura de Pennywise en cuanto a que podía afectar al rubro y que los niños pensaran que todos los payasos eran iguales. Bueno, no se equivocan, los payasos siempre han dado miedo pero al menos Pennywise logra ser entretenido. Punto para el payaso asesino.

 

 

 

 


 

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