“El niño y la bestia”: el buen maestro es aquel que cambia tu destino

Si hay algo que caracteriza a los directores de animación japonesa es que son capaces de crear productos no solo visualmente atractivos, sino que también con un contenido que va más allá de la simple diversión, generalmente entregando un mensaje valórico que puede ser comprendido por un público de cualquier edad. Si bien en general todo tipo de película animada sigue este patrón, películas como las creadas por Mamoru Hosoda cuentan con una estética que las llevan a ser no solo una animación más, sino que una obra de arte.

1-3Mamoru Hosoda  es uno de los directores más reconocidos actualmente en Japón, siendo sus obras comparadas a las de Hayao Miyazaki, por lo que era de esperar que el resultado de esta nueva producción sería de gran calidad. Sin embargo, creo que más allá de los aspectos técnicos que sin duda destacan desde el primer minuto, esta película brilla principalmente gracias a su guion. Basando la historia en una relación maestro-aprendiz que ya hemos visto muchas veces en películas japonesas, “El niño y la bestia” destaca por ser una película extremadamente emotiva con un trasfondo que puede ser interpretado de diversos puntos de vista, siendo el espectador el que finalmente “decide” qué valores o enseñanzas puede sacar de esta hermosa historia.

Kyuta es un niño de 9 años que acaba de perder a su madre. En su soledad y desamparo llega a un mundo paralelo lleno de bestias en donde conoce a Kumatetsu, una criatura gruñona y apática que con el afán de convertirse en sucesor del “Venerable” necesita encontrar un discípulo. Ambos comienzan una relación de amistad que los llevará a recorrer un camino de aprendizaje a través del cual adquirirán no solo mayor fuerza física, sino que también espiritual. La relación de estos dos personajes nos muestra la importancia de la disciplina, la perseverancia y, por sobre todo, la amistad. Ambos personajes en su soledad y desamparo funcionaban como seres errantes, pero al conocerse, el cariño mutuo (a su manera) los lleva a salir adelante y sacar lo mejor de sí.

animanga_277938-1024x576Sin embargo,  quizá lo que genera mayor cercanía con la historia es que Hosoda a través de esta metáfora de un maestro y su aprendiz, en el fondo nos está mostrando la importancia de los padres en la crianza de sus hijos y de cómo muchas veces esta relación puede verse afectada por la falta de empatía de los adultos. Hosoda nos muestra la importancia de escuchar a los niños, de entender que los adultos no siempre tienen la razón, de entender que muchas veces los adultos a pesar de las buenas intenciones no logran educar de la mejor manera a sus hijos enceguecidos por sus propias frustraciones . La relación de Kyuta y Kumatetsu nos recuerda que para criar a un hijo no solo basta con enseñar lo que creemos que es correcto, sino que también es necesario escuchar y aprender del otro. Y también nos recuerda que en los momentos de dificultad, los que realmente se preocupan por nosotros siempre estarán sin importar las consecuencias.

“El niño y la bestia” es una hermosa obra de arte que puede ser disfrutada por todos. Con meticulosas animaciones y valiosos mensajes esta cinta es un regalo para el alma. Totalmente recomendada.

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Por Consuelo Garrido

 


 

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