«Dunkerque»: El maestro del tiempo

Cada ciertas épocas, cada generación tiene su propio director estrella. Un personaje que brilla con una luz diferente logrando dividir al público entre seguidores y detractores. Lo que una vez fue Orson Wells y en otro momento Stanley Kubrick, hoy lo es Christopher Nolan. La historia de Nolan no deja de ser curiosa, considerando desde donde partió y cuál fue su camino para llegar a ese Olimpo reservado solo para unos pocos, un director que logró un reconocimiento unánime gracias a una película de superhéroes no es algo que cualquiera pueda contar (más allá de la buena salud que hoy ostentan estos films), pero ese tono adulto que le dio a su Batman y que corroboró con películas como El Gran Truco o Inception lo ponen hoy en la principal mira de críticos y espectadores que siempre están atentos a la nueva película de Nolan que logra algo que, por ejemplo, otros grandes directores como Scorsese siempre buscó han buscado, que un film de características más artísticas lograra también ser un éxito en las salas de cine. Pero apenas comienzan los primeros fotogramas de Dunkerque (2017), te das cuenta por qué Nolan se encuentra en lo alto y que podrá seguir respirando cine por un buen tiempo más.

Cuando la guerra no es una clase de historia

Mucho se ha contado sobre la Segunda Guerra Mundial, ya sea a nivel histórico o fílmico, los hitos que marcaron la ‘gran guerra’ han sido contados una y mil veces; por lo que no deja de ser curioso que Nolan se haya concentrado en una historia de la cual poco se ha hablado y que en otra oportunidad hubiese necesitado de mucho contexto histórico para lograr situar al espectador en lo que desea contar. Y decimos en otra oportunidad porque Nolan abandona esa tentación en la que los directores suelen caer en este tipo de films y no realiza ninguna clase de historia oculta en la película, solo se preocupa de establecer los puntos justos y necesarios para concentrarse inmediatamente en la historia humana, hablar sobre el sentir en el minuto a minuto de quienes vivieron el horror en carne y hueso. Nolan no establece simpatías y tampoco las busca, no crea personajes para que el espectador empatice con ellos, en Dunkerque solo son seres humanos que sufren y anhelan llegar al mejor resultado posible.

El maestro del tiempo

Algo que ha caracterizado a Nolan es su búsqueda del tiempo cinematográfico, para eso tenemos desde Memento hasta Interstellar como testigos. Y en este caso a través de la mezcla de un excelente uso del montaje más el apoyo en pequeños detalles tanto de guion como de planos, el director y todos sus involucrados vuelven a sumergirnos en su perfecto control del tiempo –con pequeños detalles, pero perdonables- y de esta manera disfrutamos de tres tiempos a nivel de días, horas y minutos, cada uno con sus propias historias pero que buscan converger en un gran momento filmado a pulso y a través de una envidiable construcción del suspenso. Gracias a esto, Nolan decide mantenernos todo el momento pegados al asiento sin respiro; el peligro está en todos lados y en todo momento. Esto, acompañado de las historias corales que envuelven los tiempos mencionados y la decisión de no tener un solo protagonista, brinda al director la libertad suficiente para establecer sus reglas en este mundo moldeado a su placer. Obviamente esta decisión también arrastra situaciones que pueden verse demasiado forzadas y errores que necesitan de la aceptación de las condiciones establecidas por el director, pero que nuevamente se perdonan ante el despliegue de cine en estado puro que tenemos ante nosotros.

El eterno compañero

No podríamos cerrar esta crítica sin hacer mención especial al artífice de que montaje y dirección se sientan fluidos, y que la tensión no te suelte en ningún momento. Hablamos de las magníficas partituras de Hans Zimmer, que aporta con tonos que recuerdan sus mejores momentos de la saga del Caballero de la Noche, pero que con los sonidos justos nos recuerda el aspecto histórico y, de paso, marca el avance del tiempo de una forma envidiable que solo nos amarra al asiento para no levantarnos ni soltar la tensión hasta que aparecen los créditos finales.

Con esto solo basta dar las gracias por tener la opción de seguir viendo este cine que eleva al séptimo arte a una categoría que va más allá de la mera experiencia.

Y para finalizar, si tienen la opción de ver Dunkerque en una sala IMAX, no se arrepentirá, la experiencia vivencial la sentirá más cerca aún. Un titulo imperdible para estos días de invierno.

___

Por Enzo Destefani

 


 


 

Comentarios de Facebook

0 Comentario

Deja un comentario

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password